jueves 15 de diciembre de 2011

Sin Palabras

Un amigo muy estimado me envió este "remake" de pasadas historias carpetovetónicas. La pongo en el blog respetando la presunción de inocencia.

4 comentarios:

Un troll dijo...

Creo que su suegro le ha echado de casa.

Un troll republicano dijo...

Su suegro, como tu dices, igual estaba mejor callado.
No por mucho desmarcarse..., amanece más temprano.

Ojeador dijo...

Recogido en El País a Paloma Llaneza:
La monarquía es una institución obsoleta, regida por normas que permiten el acceso a la gloria y a los presupuestos del Estado por vía hereditaria desigual (primogenitura masculina) y que excluyen al rey y a su prole (los límites no están claros) de cualquier responsabilidad. Esto les coloca, de facto, al margen de los límites de la ley del Estado y de la ley del esfuerzo y mérito. Una cosa es heredar una fortuna y otra es heredar un cargo, su pompa y el papanatismo que rodea a la institución monárquica, con sus reverencias incluidas. A Urdangarín le cayeron los dineros no por ser un hábil o poco ético empresario, sino por pertenecer a la familia real. Todos quieren estar cerca de la familia real y pagan por ello, como por tomar canapés en el palco del Real Madrid. Esto va de influencia y no es un problema personal y coyuntural del Sr. Urdangarín sino estructural de la monarquía. La casa real permitió la casa de Pedralbes donde vivió la infanta y los nietos del rey y pagó con sus presupuestos a uno de los administradores de las empresas involucradas. Sigamos ignorando que el rey está desnudo ...

Muchospensamoslomismo dijo...

Jordi Palafox, también en El País, dixit:
... la reacción de la Casa Real. En mi opinión ha sido lenta y es insuficiente. Y si las declaraciones de su abogado [la ejemplaridad la marca la ley] son, como cabe pensar, premeditadas muestran nula capacidad de anticipación. Se puede aplicar el principio de que en el país de los ciegos, el tuerto es rey. Y es cierto. Pero no acepto como normal la elite política de vuelo gallináceo que tenemos. Los negocios de los que la prensa está informando son un ejemplo rotundo de aprovechamiento de su posición (y de la catadura moral y aduladora de algunos políticos parte de los cuales, como la alcaldesa de Valencia, siguen siendo electos).